El Papa León denuncia la guerra mientras la sed se apodera de Oriente Medio #
De pie ante decenas de miles en la Plaza de San Pedro para el Domingo de Ramos, el Papa León XIV pronunció una homilía que resonó con el peso de la verdad antigua. 'Jesús es el Rey de la Paz', declaró el Santo Padre, 'a quien nadie puede usar para justificar la guerra.' Sus palabras llegan en un momento de profunda oscuridad en Oriente Medio, donde la 'sed artificial' de la guerra hidrológica ha convertido la necesidad más básica de la vida: el agua, en un arma táctica. Los ataques con drones iraníes contra plantas desalinizadoras en Kuwait y Baréin representan un nuevo y cruel capítulo en el conflicto humano, uno que persigue a los inocentes y vulnerables con crueldad clínica.
El mensaje del Papa era un desafío directo a quienes envuelven sus ambiciones territoriales bajo el manto de la divinidad. En Siria, vemos las trágicas consecuencias de esta perversión de la fe, mientras la violencia sectaria arrasa pueblos cristianos como Suqaylabiyah. Lo que comenzó como una disputa entre dos hombres se ha convertido en hogares quemados y vidas destrozadas, un recordatorio de que sin el 'foso' del orden civil y el respeto mutuo, los tesoros de la civilización se pierden fácilmente.
También debemos mirar hacia Occidente, donde los mismos odios se manifiestan en complots frustrados contra instituciones financieras en París. Este desbordamiento global de violencia sugiere que estamos perdiendo la capacidad de ver la 'Imago Dei' en nuestros vecinos. Cuando nos dirigimos al agua, apuntamos a la misma fuente de vida concedida por el Creador. Debemos volver al reconocimiento de que cada persona es un recipiente del alma, no un objetivo de un dron ni una víctima de una sequía provocada por hombres que han olvidado el significado de la paz.