El Moralista

La verdad os hará libres

Soldados custodian escuelas judías mientras el terror acecha ciudades europeas #

sábado, 28 de marzo de 2026 · palabras

La paz del viejo mundo ha sido destrozada por una creciente marea de malicia que debería atormentar a toda persona de conciencia. En Amberes y Bruselas, el pesado paso de las botas militares resuena ahora fuera de las escuelas y sinagogas judías. Esto no es resultado de un fracaso repentino de la política, sino de una profunda corrupción moral que ha permitido a un grupo sombrío que se hace llamar Harakat Ashab al-Yamin atacar a los inocentes. En Londres, ambulancias pertenecientes a una organización benéfica judía fueron incendiadas, y en Ámsterdam, el sonido de las explosiones ha sustituido a las risas de los escolares. No son meramente actos políticos; son ataques a los mismos cimientos de la libertad religiosa y la decencia cívica.

Estamos siendo testigos del aterrador fruto de un conflicto que se ha extendido mucho más allá de las fronteras de Oriente Medio. A medida que la guerra con el régimen iraní se intensifica, el espíritu de odio ha encontrado refugio en las calles de Europa. Las autoridades ya han detenido a menores vinculados a estos ataques incendiarios, demostrando que el veneno del radicalismo se está insinuando a una nueva generación. Debemos preguntarnos qué tipo de civilización requiere soldados armados para proteger a los niños mientras estudian su fe. La respuesta es una que ha perdido el rumbo.

Nuestros líderes deben hacer más que desplegar tropas; deben restaurar el orden moral que hace impensable tal violencia. No podemos tolerar una sociedad en la que las instituciones religiosas se traten como campos de batalla. La protección de nuestros vecinos judíos es un deber que recae en todo ciudadano. Si permitimos que la 'Jerusalén del Norte' caiga en el miedo, renunciamos a los valores que nos definen como pueblo. El orden debe restablecerse, no solo en las calles, sino en los corazones de quienes han olvidado la santidad del prójimo.