Soldados vigilan sinagogas mientras el terror sectario se apodera de Europa #
Las calles de Amberes y Bruselas ahora parecen una zona de guerra, con soldados belgas armados con fusiles de asalto vigilando frente a escuelas y lugares de culto judíos. Este despliegue es el sombrío resultado de un aumento de la violencia antisemita impulsado por un grupo que se hace llamar Ashab al-Yamin. Desde incendios provocados en Londres hasta atentados con bomba en los Países Bajos, la paz de nuestros vecinos europeos se está rompiendo por un odio que no debería tener cabida en una sociedad civilizada.
Este es el fruto inevitable de un orden social vaciado que ha priorizado el globalismo abstracto sobre el arduo trabajo de la cohesión comunitaria. Cuando permitimos que las quejas sectarias sean importadas y radicalizadas en nuestro propio territorio, fallamos en nuestro deber principal de proteger a los inocentes. Atacar ambulancias y escuelas es una abominación moral. Es un ataque directo a la tranquila vida cotidiana de la familia. Debemos restaurar el estado de derecho con firmeza y claridad, asegurando que ningún niño tenga que pasar de un soldado solo para entrar en un aula.