Irán amenaza plantas desalinas mientras el agua se convierte en arma #
La lógica de la guerra moderna ha llegado a su conclusión más aterradora: la transformación de la sed como arma. Irán ha amenazado oficialmente con atacar infraestructuras críticas de desalinización de agua en todo el Golfo si sus instalaciones energéticas son atacadas. En una región donde el agua dulce es un milagro de fabricación más que un regalo natural, estas amenazas señalan el amanecer de la guerra hidrológica. Al atacar las plantas que mantienen vivos a millones de civiles, los actores estatales están yendo más allá de los objetivos militares para provocar catástrofes humanitarias masivas como forma de palanca diplomática.
El ultimátum de 48 horas del presidente Trump para reabrir el Estrecho de Ormuz ha sido recibido con la promesa de una 'destrucción irreversible' de la infraestructura regional. Este es el espectáculo de la impunidad, donde las necesidades biológicas básicas de la población se tratan como una paja táctica. Estamos entrando en una era en la que el control del ciclo hidrológico es tan importante como el control de los yacimientos petrolíferos. Cuando se agoten los grifos en Baréin o Dubái, no será por falta de tecnología, sino porque las potencias globales han decidido que el agua es más valiosa como amenaza que como derecho.