El Radical

Sin dioses, sin amos, sin cuartel

EL OLOR DE LA ASFIXIA: MANDELSON, EPSTEIN Y LA ESTATUA DE LA IMPUNIDAD #

jueves, 12 de marzo de 2026 · palabras

La clase dominante ya ni siquiera intenta ocultar su desprecio hacia nosotros. Mientras Downing Street se prepara para publicar archivos 'esterilizados' sobre el nombramiento de Peter Mandelson como embajador estadounidense —documentos ya señalados por 'riesgo reputacional' relacionados con sus vínculos con Jeffrey Epstein—, el público está disfrutando de una clase magistral de manipulación institucional. ¿Cuántos 'riesgos reputacionales' hacen falta antes de que un servidor público sea excluido de representar a la nación? En el mundo de la élite global, la respuesta es: no hay límite mientras sepas dónde están enterrados los cuerpos.

Esta cultura de impunidad quedó perfectamente reflejada por la estatua de bronce de 12 pies que aparece en el National Mall, mostrando a Donald Trump y Jeffrey Epstein en una pose burlona del 'Titanic'. Aunque los medios lo tratan como una broma, es un grito visceral de frustración pública. Pone de relieve la grotesca realidad de que los poderosos operan en un universo moral diferente. Mientras los ciudadanos comunes son acosados por la IA por 'impuestos al aura', los hombres que frecuentaban la isla de Epstein son recompensados con embajadas y segundos mandatos.

Sigue el dinero y los nombres. Los archivos Mandelson son una distracción; la verdadera historia es la protección sostenida de una red que abarca ambos lados del Atlántico. Publican las advertencias de 'riesgo reputacional' para hacernos sentir que hay transparencia, mientras que la podredumbre del núcleo permanece intacta. La estatua no es el escándalo—el hecho de que sea el monumento más honesto de Washington es el escándalo.